Para quienes formamos Pyros, fue mucho más que una actuación: fue una travesía compartida, un desafío superado y un paso firme hacia nuevos horizontes.
Convivimos, aprendimos, exploramos… pero, sobre todo, dimos vida al arte en su forma más pura: el teatro de calle.
Regresamos a casa transformados, con el corazón desbordante y el eco del reconocimiento de todo un pueblo que ya forma parte de nuestra historia: Mazamet.